Después de 226 años de historia, el Reino Unido conformado por Inglaterra, Gales, Escocia e IrlandadelNorte, es el escenario de una crisis diplomática puesto que los representantes de los gobiernos de los tres últimos hacen parte de movimientos independentistas y, en la última semana, han unido fuerzas para luchar por el derecho de su población a la autodeterminación y a hacer parte de la Unión Europea.
El lunes 14 de septiembre, los primeros ministros John Swinney (Escocia), Rhun ap Iorwerth (Gales) y Michelle O'Neill (Irlanda del Norte) eligieron a Cardiff, la capital de Gales, una de las naciones con menor autonomía dentro del Reino Unido, como el escenario de un encuentro en el que firmaron un memorando que tiene como objetivo que los tres países concernientes reafirman su derecho de determinar su futuro por medios democráticos y de realizar referendos de independencia.
"Nuestras naciones tienen derecho a la autodeterminación. Ningún Gobierno de Westminster tiene derecho a poner trabas a la democracia", escribieron los gobernantes, quienes, en vez de ser presentados como dirigentes de sus países, arribaron en Cardiff como dirigentes de sus propios partidos.
Sin embargo, la posición de Londres es clara. El primer ministro británico, Andy Burnham, ha rechazado con vehemencia la realización de cualquier tipo de referendos o plebiscitos independentistas, a pesar de que estos sistemas democráticos llevan tiempo sin llevarse a cabo eficientemente dentro del Reino Unido: el último plebiscito escocés tuvo lugar en 2014, y la población se encontró claramente segmentada, pues solamente un poco más de la mitad, el 55%, estuvo de acuerdo con ser parte del Reino Unido; mientras que, en Irlanda del Norte, no se realiza uno de su índole hace más de 50 años.
Historia del Reino Unido
Desde el año 1800, al conjunto de las Islas Británicas (Escocia, Inglaterra y Gales) llamado Gran Bretaña, se le anexó la isla vecina de Irlanda, y así nació de manera oficial el Estado Unitario del Reino Unido que, hasta el día de hoy, funciona como un único país reconocido por la Organización de las Naciones Unidas y que cuenta con una Monarquía Parlamentaria actualmente representada por el Rey Carlos III; no obstante, las tensiones entre sus naciones miembros, siempre han estado vigentes.
Inglaterra es un país con una gran herencia romana y de tradición religiosa protestante; por su parte, la historia Escocia e Irlanda ha estado más marcada por la cultura celta, y la religión fue, de hecho, una de las mayores razones por las que, en la década de los 20's, se presentaron múltiples conflictos entre los cristianos católicos y protestantes de la última isla, hasta que, finalmente, la República de Irlanda declaró su independencia, dejando solamente a la parte norte como nación oficial del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, como declara el nombre oficial del estado.
Pese a la negativa presentada por parte del Palacio de Westminster, la influencia del memorando toma cada vez más fuerza dentro de una población escocesa, galesa e irlandesa (del norte) que, además de haber demostrado diversas veces no sentirse identificados con la cultura inglesa, ha manifestado también su descontento con el Brexit ocurrido en 2020, el cual concretó la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
"El futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea [...] , enfatizaron los líderes de los tres países que han sido testigos del decrecimiento que han vivido sus economías desde hace ya casi una década - no puede haber una señal más clara de que el tiempo de Westminster está llegando a su fin".
A historic day in Cardiff today.
— John Swinney (@JohnSwinney) September 14, 2026
Scotland, Wales and Ireland coming together to assert that the futures of our nations must be shaped by our people.
If this is still a voluntary union, Westminster has no democratic right to deny our right to choose.pic.twitter.com/QLo3JoyGUW
La firma del memorando llega también en un momento clave. Días atrás, en una visita a Dublín, el presidente estadounidense Donald Trump, habría afirmado que una reunificación de Irlanda sería algo “fantástico”. Declaraciones que le recuerdan al mundo entero que, según el Acuerdo de Paz de 1998 que se firmó entre ambas partes de Irlanda, si en algún momento se llegan a dar garantías para que la isla volviese a conformar un solo Estado, se daría de facto, contra todo pronóstico, la independencia total del Reino Unido.




