Foto portada: Yennifer Dayana Ramírez Valbuena
El 8 de marzo ocupa un lugar clave en el calendario político y social. Cada año los colectivos feministas y organizaciones sociales aprovechan la fecha para visibilizar demandas relacionadas con la equidad de género, la violencia contra las mujeres y la participación política. Sin embargo, la conmemoración coincide con la jornada electoral de Congreso y consultas; debido a esto surgen tensiones sobre el uso del espacio público y la visibilidad de distintas formas de participación democrática.
En Bucaramanga, esa coincidencia obligó a replantear la movilización prevista para el Día Internacional de la Mujer. La marcha organizada por colectivos feministas de la ciudad fue trasladada para el 9 de marzo, un día después de la jornada electoral convocado en el país.
De acuerdo con el calendario electoral publicado por la Registraduría Nacional del Estado Civil, las fechas de votación en el país se establece con base en lo dispuesto por la normativa electoral vigente. Estas jornadas implican la instalación de miles de puestos de votación, la designación de jurados y un amplio despliegue logístico y de seguridad en las ciudades. En ese contexto, la ocupación del espacio público se organiza principalmente para garantizar el desarrollo del proceso electoral.
Para Silvia Jiménez, líder del colectivo Woman Sunset y estudiante de filosofía de la Universidad Industrial de Santander (UIS), “el 8 de marzo es una fecha para conmemorar las luchas que las mujeres hemos tenido que liderar a lo largo de la historia para afirmar nuestros derechos”.
#Acontecer | En el marco del Día Internacional de la Mujer, colectivos feministas convocan a un plantón el 9 de marzo a las 3:00 p.m. en el Parque San Pío para exigir acciones frente a los feminicidios, derechos y reconocimiento del trabajo de cuidado. ✊♀️#Bucaramanga#Mujerespic.twitter.com/rj1cu0IJfJ
— Plataforma UPB (@PlataformaUPB) March 6, 2026
Jiménez recuerda su primera participación en una marcha feminista durante los primeros semestres de su carrera universitaria. Aunque entonces no conocía las consignas que se repetían entre manifestantes, entendía en el sentido colectivo de estar allí.
El origen de esta conmoración se remonta a las luchas laborales y políticas de mujeres a comienzos del siglo XX. En 1975 durante el año Internacional de la Mujer, Naciones Unidas reconoció oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, consolidándolo como una jornada global de reivindicación de derechos.
Con el paso de los años las marchas de 8M se han convertido en una expresión visible del movimiento feminista en América Latina. En Colombia diferentes ciudades organizan movilizaciones que reúnen a colectivos, estudiantes, organizaciones sociales y mujeres que encuentran en el espacio público un espacio para protestar.
Olga Materón, comunicadora, activista y parte del colectivo feministas, considera que: “la movilización feminista cumple un papel político que no siempre encuentra eco en los espacios institucionales”. Según explica, las marchas permiten visibilizar problemáticas que atraviesan la vida cotidiana de las mujeres.
Desde su experiencia en el activismo, Materón señala que el 8 de marzo se ha consolidado como un momento de encuentro para distintas expresiones del movimiento feminista.
En Bucaramanga, la decisión de trasladar la marcha al 9 de marzo fue tomada por diferentes colectivas de la ciudad con el objetivo de evitar interferencias con la jornada electoral. Para algunas organizaciones, la medida responde a una decisión práctica frente al contexto logístico y de seguridad que implica una elección nacional.
“Salir a marchar sigue siendo una forma de participación política. Para ella, el espacio público permite que las mujeres expresen preocupaciones que no siempre son escuchadas en otros escenarios”, expresa Luisa Gelves, activista y estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), agrega que las movilizaciones funcionan como un punto de encuentro de distintas generaciones.
En un sondeo realizado para este reportaje entre 35 personas de la UPB, 28 personas consideraron que este año debido al cruce de fechas, la marcha feminista pasa a un segundo plano. Siete personas señalaron que no lo perciben de esta manera y dos afirmaron no saber que cada año se realiza una movilización en la ciudad con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Para Jiménez el cambio de fecha no implica necesariamente que la movilización pierda su sentido; “la marcha se realizará igual”, afirma. Desde su perspectiva trasladarla al día siguiente incluso puede representar condiciones seguras para las participantes.
La conciencia entre la conmemoración de la marcha feminista y el calendario electoral deja abierta una discusión sobre cómo se distribuyen los tiempos y el espacio público.




