Foto de portada: Iker Francisco Morales Blanco
Santander atraviesa una de las peores crisis de agua de los últimos años. La causa es el fenómeno climático conocido como El Niño, que este año llegó antes de lo previsto y con una intensidad mayor a la prevista.
El Niño es un fenómeno natural que calienta las aguas del océano Pacífico y debido a ello reduce las lluvias en gran parte del territorio colombiano. Al reducirse las lluvias conlleva a que en los ríos y embalses haya menos agua disponible para abastecer a los diferentes municipios. Este acontecimiento se perfila como uno de los más fuertes de las últimas décadas, por ello la magnitud del impacto que ya se siente en el departamento.
A día de hoy, once municipios de Santander ya implementaron en sus medidas el racionamiento de agua, entre ellos Málaga, Vélez, Capitanejo, Aratoca, Barichara, Socorro y Los Santos. Dos de ellos, Capitanejo y Oiba, tuvieron que declarar calamidad pública, que es, una figura legal que permite acceder a recursos y ayudas de emergencia de manera más rápida. Por ejemplo, la represa de Topocoro, una de las principales fuentes hídricas de la región, se encuentra en su nivel más bajo en años, y por otra parte hay zonas que han llegado a registrar temperaturas de hasta 46 grados centígrados, siendo de las más altas registradas en el país.
Por su parte, la Gobernación de Santander actuó desde marzo y activó un plan de prevención con carrotanques, atención a incendios forestales y coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. En junio, la CDMB alertó a trece municipios de su jurisdicción para que actualizaran sus planes de emergencia y adoptaran medidas de ahorro de agua. Algunos municipios tomaron la iniciativa, en el Socorro organizaron turnos de suministro por zonas y Barichara entregó 78 tanques de 500 litros a familias para captar agua de la lluvia.
A pesar de estas medidas el fenómeno de El Niño terminó llegando con más fuerza y más rapidez de lo previsto. Estas medidas fueron útiles para dar una primera respuesta, pero no fueron lo suficientemente útiles para evitar los cortes de agua o las declaratorias de emergencia que hoy afectan a la región. Además, la situación podría ser más grave ya que según cifras de la propia Gobernación, otros 26 municipios están en riesgo de quedarse sin abastecimiento de agua y 34 podrían verse obligados a racionarla en los próximos meses, lo que sugiere que la crisis actual apenas estaría comenzando.
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