Juan Diego Alvira fue una de las grandes figuras del primer fin de semana de la feria del libro en la ciudad bonita.
Un común denominador es relacionar a la literatura, con aquellos libros de ficción romance o aventura que a todos nos entretienen…¿pero qué pasa cuando la realidad del país también se cuenta con palabras? Este sábado 29 de agosto, Ulibro demostró que el periodismo también es literario.
El evento más emblemático del libro en el nororiente colombiano estará teniendo lugar hasta el domingo 6 de septiembre en el Centro de Convenciones Neomundo y, como parte de su agenda cultural para este sábado, destacados profesionales del periodismo tuvieron la oportunidad de también desenvolverse en el ámbito literario y exponer sus más recientes publicaciones; entre los encuentros más aclamados, Nicolás Samper, presentando El arquero que murió en la cancha, lleno de historias insólitas en el mundo del fúbtol,y Juan Diego Alvira con ¿Quién entiende este país?, su primer libro en el que desmenuza de manera franca, concreta y sin tecnicismos, acerca de los temas que, día a día, inquietan a millones de colombianos.
Entre situaciones relacionadas a la economía, seguridad y salud que rondan nuestro país, Juan Diego se centra en una: la educación…¿Vale la pena estudiar en Colombia cuando, desempeñándose como influencer sin formación superior alguna, se puede ser millonario a tan solo 18 años?
Una cuestión que preocupa especialmente a múltiples jóvenes estudiantes que aspiran a ejercer como periodistas en nuestro país, pues el auge de las redes sociales como principal medio por el que el público se informa y el uso cada vez más frecuente de la inteligencia artificial, ha puesto en duda el futuro de la labor de los profesionales en comunicación. Sin embargo, Juan Diego es firme en su postura: si hay algo que puede todavía mantener a los periodistas en su ejercicio, es “ser auténticos y diferenciadores” pues siguen siendo los únicos capaces de narrar la realidad de manera literaria, y también humana.
Desde la voz de un hombre que ha sido forjado en la escuela tradicional del periodismo, nos queda un mensaje claro: está en las manos de la nueva generación de comunicadores profesionales, apropiarse de los lenguajes informativos emergentes, y aprovecharlos para entender, y narrarle a los demás también, qué está pasando en nuestro país.




