Foto de portada: @unicefchief
La epidemia causada por el virus Bundibuyo supera las 2,300 muertes y continúa expandiéndose por el territorio congoleño. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la transmisión aún no está controlada, aunque considera posible contenerla en próximos meses.
La República Democrática del Congo enfrenta actualmente el brote del ébola uno de los más letal registrados de la historia. El virus Bundibuyo, detectado inicialmente en la provincia de Ituri, continúa circulando en el país y ha alcanzado a seis provincias, mientras las autoridades sanitarias intensifican las acciones para contener su propagación.
De acuerdo con el último balance detallado disponible, el 15 de agosto, la República Democrática del Congo registraba 4.945 casos confirmados y 2.325 muertes, con una tasa de letalidad cercana al 47%. la cifra de fallecidos supera las muertes registradas durante el brote de 2018-2020, por lo que la epidemia actual se convirtió en el segundo más mortal que ha enfrentado el país.

Foto: Organización Mundial de la Salud (OMS)
Uno de los principales problemas para controlar la epidemia es que una proporción elevada de los nuevos pacientes no pueden relacionarse con cadenas de contagio previamente identificadas. Según información presentadas por el organismo sanitario, entre el 70% y el 80% de las infecciones no tienen un vínculo conocido con casos anteriores. Esta situación dificulta el rastreo de contactos y el seguimiento de las personas que pudieron estar expuestas al virus.
La respuesta internacional se ha reforzado con la ampliación de la capacidad de la atención, nuevas camas para el aislamiento, tratamiento y despliegue de personal especializado. Sin embargo, la OMS estima que requiere 115 millones de dólares para responder la emergencia y hasta ahora se ha conseguido el 60% de los recursos necesarios.
“la situación sigue siendo extremadamente preocupante y la transmisión del virus continúa en varias zonas del país, lo que exige una respuesta urgente, sostenida y coordinada para evitar mayor expansión”. afirmó la organización. Aunque la transmisión actual está concentrada en República Democrática del Congo, el brote también alcanzó a Uganda, país vecino que registró casos vinculados a la epidemia congoleña.
El 18 de agosto, la OMS volvió a evaluar la evolución de la epidemia ante el aumento de los casos y su expansión geográfica. La organización sostiene que el brote está lejos de estar controlado, pero considera que todavía existe una oportunidad para contenerlo si se fortalecen rápidamente la vigilancia. Por ahora, la prioridad de las autoridades sanitarias es interrumpir las cadenas de transmisión que permanecen activas y evitar que el virus llegue a próximas zonas.




