Foto portada: Alejandro Camacho (@aalejandro.ph)
*Esta es una transcripción de la entrevista original realizada y publicada por Extratiempo*.
La vida de Freddy Hinestroza Arias no ha sido solamente goles, barridas y títulos. Antes de convertirse en un extremo/lateral izquierdo de veteranía y de consolidación en el balompié colombiano, tuvo que pasar por las duras y las maduras.
El abandono de su padre, el ‘rebusque’ y la salida de su natal Medellín en búsqueda de un espacio en el fútbol; todo ello, para llegar a la cima, bajo la guía y la observación de sus mentores y entrenadores, y con el paso del tiempo y los triunfos, convertirse en el mayor orgullo para Yuri López, su esposa, y el mejor ejemplo para sus hijas Samantha y Alanna.
En entrevista con el combo deportivo de Extratiempo, Freddy habló de sus vivencias a lo largo de su extenso recorrido como jugador de fútbol, y sacó a la luz su lado más personal, fuera de los balones y las canchas.
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Periodista (P): Así como usted llegó a Bucaramanga, quizás con la esperanza de reactivar de alguna manera su carrera futbolística, a la larga se ha convertido en un hombre importante en el Atlético Bucaramanga.¿Así lo percibe? ¿O es más producto del entorno Leopardo que así lo vemos?
Freddy Hinestroza (F.H): Yo creo que uno tiene que sentirse importante, porque es la única manera en que uno toma confianza personalmente. Yo me he sentido importante, respetando por supuesto a mis compañeros que también juegan en mi posición. Sé que me falta mucho por aportarle a este club.
P: Bucaramanga es un equipo que en los últimos partidos ha fallado en la definición y/o finalización de las jugadas. Desde su óptica, ¿a qué se debe esa falta de finalización?
F.H: Sí, ha venido faltando ese “último toque”. De nada sirve en un equipo tener tanta posesión de balón o tenencia; al fin y al cabo, en el fútbol se gana es con goles (…) hay muchos equipos que no tienen mucha posesión, pero van y ganan, como es el caso del Real Madrid. Pero nosotros hemos venido trabajando en eso. Contamos con un gran goleador como lo es Luciano (Pons) y somos conscientes de qué es lo que ha hecho falta en el equipo.
P: En alguna ocasión, ya sea antes del inicio de algún partido, ¿el ‘profe’ Leonel Álvarez le ha dado la indicación de que haga más aportes en el ataque?
F.H: Yo me baso mucho en mis condiciones y mis características. Yo toda la vida jugué de extremo. Aquí a Bucaramanga vine a cumplir la función de lateral, y trato de hacerlo lo mejor posible (…) nunca trato de salvarme solo ni de querer hacer una jugada para beneficiarme a mí; trato de que lo beneficiado sea para el equipo y que mis condiciones sean siempre a favor.
P: Queremos sacarlo un poco del presente y devolverlo unos años atrás, antes de irse a jugar a España, México, destacar en Colombia con Junior, Águilas Doradas, etc. El niño Freddy Hinestroza, el que quizás jugaba con algunas carencias, ¿cómo era? ¿dónde vivía? ¿quién lo acompañaba? ¿quién fue el que lo apoyó para llegar al fútbol profesional?
F.H: Al niño Freddy le tocó bastante difícil. Yo fui abandonado por mi padre a los cinco años, y desde ahí mi madre siempre fue “la guerrera”. Me tocaba ir en bicicleta a los entrenos, ya que no había presupuesto para ir en bus u otro medio (…) a veces, cuando estoy cabizbajo, recuerdo cuando me tocaba trabajar ocho horas como ayudante de obra en construcciones. Son estilos de vida los cuales admiro mucho, pero que a la vez no quiero volver, porque son muy difíciles. Por eso nunca trato de quejarme de un entrenamiento o un dolor físico, y cuando la mente trata de darme ese reproche o queja, automáticamente recuerdo de dónde vengo y miro a las personas que pasan ocho horas en una calle, con una pica bajo el sol, y eso me lleva a la idea de que no puedo quejarme porque esas personas no se quejan.
P: Hay un pasaje de su vida que tiene que ver con Bucaramanga. Usted vino en alguna ocasión con su hermano menor a unas pruebas de fútbol en la ciudad.¿Cómo fue ese pasaje de su vida antes de ser profesional aquí en Bucaramanga?
F.H: A mi hermano y a mí nos recibióJuan José Rincón Osma, quien tiene una familia muy bonita.Íbamos a unas pruebas en la cancha del barrio Santa Ana, en Floridablanca (cerca a La Cumbre). Las puertas no se nos abrieron en ese momento, pero el ‘viejo’ Juan José nos dio la oportunidad de acomodarnos en su casa a cinco muchachos que veníamos de Medellín. Entrenábamos, jugábamos algunos partidos y la gente nos colaboraba con los pasajes. Eso fue aproximadamente entre el 2007 y 2008.
P: ¿Y cómo se dio su paso al futbol profesional?
F.H: Yo jugaba un torneo de barrio que se llamaba Categoría Libre, en Medellín; y un hombre de apellido Palacios, fue a verme jugar en la final de ese torneo, tenía contactos con la gente de Atlético Nacional y me acercó al equipo profesional para pruebas. Yo no tuve paso por una Primera C o divisiones menores. Fui directamente del fútbol de barriada al equipo profesional de Nacional, y gracias a eso se dio la oportunidad.
P: Hablemos de Selección Colombia; sobre el proceso que usted tuvo con Reinaldo Rueda hace cuatro años en las eliminatorias al mundial de Catar.¿Cómo vivió esa experiencia, y cómo eran las actitudes y consejos de Rueda en ese acontecer de selección?
F.H: Fue un sueño hecho realidad. Yo creo que ese es el nivel top de los futbolistas: vestir la camiseta de su país. Yo venía de un buen nivel con Junior, y ahí se dio mi llamado. Jugué un amistoso contra Honduras de lateral, porque Reinaldo también me veía como lateral (…) Reinaldo era alguien que entendía mucho al jugador. A veces, cuando uno hace las cosas mal la gente se le viene encima y lo cargan, pero una parte del jugador es persona también; nadie te pregunta cómo dormiste o si tienes problemas personales, pero el 'profe' Rueda sí te preguntaba por ese tipo de cosas (emocionales y anímicas) y eso conlleva que se conozca el lado personal del jugador.
P: Experiencia es lo que usted ha ganado a lo largo de su carrera, y plata (risas).¿Dónde la ha pasado mejor en el fútbol?
F.H: No lo digo porque esté aquí, pero mis mejores momentos fueron Junior 2022 y Bucaramanga 2024. Han sido los años donde me he sentido en mejor plenitud para jugar fútbol.
P: Usted nos decía al comienzo que su padre los abandonó.¿Cuántos hermanos son en la familia?
F.H: Por parte de papá, somos un montón; casi que supera a Diomedes (risas), y por parte de mamá somos cinco hermanos.
P: Y en medio de ese recorrido por canchas nacionales e internacionales, ¿usted alguna vez quiso reencontrarse con su padre? ¿perdonarlo? ¿preguntarle por qué los abandonó?
F.H: Yo lo que hice ya después de grande fue limpiar y subsanar. Yo acepté y limpié ese rencor, porque no podía vivir con esa incertidumbre. Por ahí nos vimos varias veces, y todo normal; en alguna ocasión hubo un encontronazo, pero ya de grande le dije la verdad: que lo veía como mi padre, pero el amor de padre e hijo no existía. Como dicen por ahí: “Padre no es el que engendra, sino el que cría”.
P: Los que tenemos la oportunidad de ver lo que usted publica y postea en sus redes sociales, vemos a un padre consagrado.¿Se siente un hombre ‘hogareño’?
F.H: Mi hogar es soñado. Siempre me decía: “yo no quiero que mis hijas vivan lo que yo viví”. Por más amor que te dé tu madre, uno de niño siempre necesita ese complemento paternal. Yo siempre quise que mi papá me llevara a una cancha; yo veía a todos los niños con sus papás, y yo estaba solo. Por eso me entrego y soy feliz con mi hogar.
P: Una cosa es ganar títulos con equipos grandes, como Junior de Barranquilla. Pero ese título de 2024 con Atlético Bucaramanga tiene un sabor de boca diferente.¿Así lo percibe?
F.H: Hasta hoy, he tenido la suerte de ganar seis títulos. Yo a la hinchada de Junior la quiero muchísimo, mis hijas nacieron en Barranquilla, Junior me llevó a la selección Colombia, allí gané mi primer título de liga; me lo brindaron todo. Pero al hablar del título que más he disfrutado, me quedo con el de Bucaramanga, por supuesto hablando desde el respeto hacia Junior. No es lo mismo ganar en un equipo con siete u ocho títulos en su palmarés, que ganar por primera vez. Es difícil encontrar una ciudad que haya festejado un título como lo festejó Bucaramanga.
P: El gol suyo ante Santa Fe en la final de ida del 2024…¿Usted lo considera el más importante de su carrera por lo que significó en su momento?
F.H: Sí, creo que uno se basa más es en lo que significó. Por ahí escuché que era el primer gol que hacía Bucaramanga en una final de local. Uno en ese momento no llega a dimensionar, porque uno está metido en una burbuja donde solo piensa en fútbol, pero la gente es la que se encarga de ponerlo a uno en contexto de lo que significó hacer ese gol.
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Aquí podrás ver y escuchar la entrevista completa (a partir del minuto 27:54):




