Foto: Fundación Mica Sonrisas.
En el barrio Girardot de la ciudad de Bucaramanga, sin letrero alguno que indique que has llegado a tu destino, se encuentra la Fundación Mica Sonrisas. Tras una pequeña puerta en la calle 23 #12-52, se creóun espacio para el cambio social de la mano de Víctor González.
Mica nació hace 13 años como una afición de dos amigos fotógrafos que buscaban mostrar la realidad desde una perspectiva diferente. A través de redes sociales, comenzaron a compartir las sonrisas que capturaban en los lugares más vulnerables de Colombia, evidenciando la capacidad de las personas para sobreponerse a la adversidad sin perder la sonrisa. El nombre de la fundación guarda una relación directa con esta iniciativa: “Mica traduce ‘Mi Cámara’, la cámara que dona o rescata sonrisas”, afirmó Víctor, director de la fundación.
Dentro de esta institución existen diversos programas con diferentes propósitos, muchos de ellos enfocados al bienestar de la niñez. Sin embargo, en Mica Sonrisas, sin importar la labor que se realice, todo se hace con la intención de sembrar una “Pasión por Ayudar”. Este slogan define su misión, ya que buscan vivir, sentir y contagiar esa pasión a todas las personas posibles.
El director de la fundación ha observado que, aunque se genera un impacto positivo en las comunidades a las que ayudan, el cambio también se ve reflejado en los voluntarios que participan en las actividades. Cada uno de ellos tiene la oportunidad de conocer una realidad de la que muchas veces no se habla, pero que algunos deben enfrentar a diario.
Mica Sonrisas se ha consolidado como una gran familia. Víctor aseguró que su principal motivación es sumar un voluntario nuevo cada día, una meta que ha logrado materializar. Actualmente, la fundación reúne a través de un grupo de Whatsapp a más de 800 personas dispuestas a apoyar sus distintas causas. “El mejor recurso que se puede donar es el tiempo. Si no tienen medios para aportar, compartan, presten sus manos y donen sonrisas y abrazos”.
Foto: Fundación Mica Sonrisas
Cero Desnutrición: transformando realidades desde la alimentación
Todos los sábados a las dos de la tarde, Mica Sonrisas abre sus puertas a quienes quieran apoyar al programa de Cero Desnutrición. Este proyecto lleva casi tres años brindando alimentos para los niños de los barrios Villas de Girardot y Camilo Torres en Bucaramanga.
La iniciativa comenzó con 25 beneficiarios. Actualmente, la fundación apoya a 150 menores de edad y proyecta cerrar el año con 300. Aunque por ahora la actividad se realiza únicamente en la cancha del barrio Villas de Girardot, los directivos esperan expandir el programa a otros sectores vulnerables de la ciudad.
Para Víctor González, los alimentos son la llave que les permite llegar a los barrios y brindar apoyo y esperanza a sus pequeños habitantes. Durante “la cita más importante de la semana”, como denominan esta labor, los voluntarios desarrollan actividades recreativas en las que los niños comparten, juegan y encuentran un espacio de alegría. En Mica intentan ofrecerles un respiro frente a la realidad que enfrentan a diario a través del amor.
Cero Desnutrición rechaza el hambre que enfrentan miles de niños en el país, pero también la confronta con acciones concretas. El símbolo característico—una “X” formada con los brazos— representa un gesto sencillo que encierra un mensaje contundente: proteger a la niñez y actuar frente a la desnutrición.
En Mica Sonrisas, cada jornada busca ir más allá de la asistencia alimentaria para defender los sueños de cada niño y abrirles camino hacia un futuro con más oportunidades.




