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“Pueblo mirón, únase al plantón, su hijo es estudiante y usted trabajador”. La consigna se escuchó entre los manifestantes que recorrieron Bucaramanga el 14 de octubre y fue una de las tantas que se gritaron como invitación a quienes observaban desde los andenes para que se unieran a la movilización.
Bajo un cielo soleado, la Puerta del Sol fue uno de los puntos de encuentro de la jornada. Entre pancartas, voces y consignas, los participantes expresaron sus inconformidades y exigieron al Gobierno que reconocieran sus derechos. “Los derechos no son privilegios”, era uno de los mensajes que acompañaba la protesta.
El recorrido de tres horas dejó distintos reclamos expuestos en las pancartas: “Por la defensa, la soberanía, la dignidad y la democracia del pueblo colombiano”, decía una de ellas. El mensaje reunía varias de las ideas que acompañaban la jornada: la defensa de lo público, la participación ciudadana y la exigencia de que las decisiones del Gobierno tuvieran en cuenta a la población.
Otro cartel planteó una reflexión sobre la participación juvenil: “Les falta memoria, amor real por Colombia para entender la lucha de los jóvenes”. La frase parecía responder a quienes cuestionan las movilizaciones estudiantiles y recordaba que, para sus participantes, salir a marchar también era una forma de expresar su compromiso con el país.
Las exigencias laborales también encontraron espacio entre los carteles.«Al carajo la explotación, no al salario del pueblo trabajador», se leía en otro de ellos. Las palabras ponían sobre la mesa las preocupaciones relacionadas con las condiciones de los trabajadores y la defensa de sus derechos. No todas las pancartas decían lo mismo, pero cada una aportaba una frase a una movilización en la que distintas inconformidades coincidían en el espacio público.
Las pancartas se alzaban entre la multitud, pero no eran las únicas que hablaban. Las voces se unían en cantos que acompañaban cada paso, mientras las expresiones artísticas se abrían espacio entre quienes avanzaban por las calles.Los jóvenes, numerosos en la movilización, también encontraron en el arte una forma de manifestarse.
La jornada terminó entre consignas, pancartas y expresiones artísticas. Más que una sucesión de personas recorriendo las vías, la movilización reunió mensajes sobre el trabajo, la educación, la democracia y el futuro de los jóvenes. Cada cartel ofrecía una manera distinta de explicar por qué sus portadores habían salido a la calle.




