El 25 de octubre se disputarán las elecciones presidenciales en Brasil. El ambiente de estas elecciones tensiona al gigante latinoamericano, cambiando su ideología política y completando un bloque suramericano de derecha. De esta forma, se repite una vez más la disputa política Lula – Bolsonaro que viene desde el 2003.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales se disputó el 11 de octubre, donde se enfrentaron alrededor de 12 candidatos, entre los que se encontraban el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva con un 45,16% y el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, Flávio Bolsonaro con un 47,03%.
Flávio se muestra el candidato más fuerte para segunda vuelva luego de que su papá, Jair Bolsonaro fuera inhabilitado el 30 de junio de 2023 con los cargos de abuso de poder político y uso indebido de los medios de comunicación públicos, contra el actual presidente y candidato Lula da Silva.
Dentro de las propuestas que destacan en la campaña de Bolsonaro están: mano dura como Bukele, una reducción en el Estado, combate directo al crimen organizado, reducción de gastos, digitalización en el sector privado, educación privada y escuelas cívico-militares, protección ambiental como activo económico, políticas centradas en la familia, inversión, infraestructura y apertura económica y cambios en el funcionamiento del Estado y del Poder Judicial.
Por su parte, Lula propone un Estado con mayor capacidad de planificación, inteligencia, coordinación y prevención, inversión, neoindustrialización y justicia tributaria, fortalecer el Sistema Público de Salud del País (SUS) y ampliar la capacidad pública, expansión de la red pública y permanencia escolar, transición energética y reducción de la deforestación, participación social y fortalecimiento de los órganos de control, igualdad y políticas sociales, el Estado como impulsor de la transformación productiva, fortalecimiento institucional y participación democrática.
Estas elecciones se están desarrollando mediante una urna electrónica y han mostrado exactitud con respecto al reconteo de los votos de la primera vuelta, intentado mantener así el proceso electoral de la manera más transparente, mientras que el continente americano se encuentra a la expectativa sobre que pueda pasar con la potencia Latina.




