Foto: Sesión del Comité Departamental de Seguimiento Electoral.
A pocos meses de las elecciones presidenciales 2026 en Colombia, se hacen cada vez más evidentes los riesgos que enfrenta la jornada electoral del 31 de mayo. En el frente digital se encuentra un desafío protagonizado por la Inteligencia Artificial. Según la Misión de Observación Electoral (MOE), estas elecciones: “serán las primeras en las que Colombia participará plenamente bajo este contexto digital potenciado por sistemas automatizados de amplificación y posible manipulación del discurso público". Esto incrementa las posibilidades de creación de perfiles automatizados, videos o imágenes manipulados con IA y cadenas virales en aplicaciones de mensajería.
Por otro lado, el atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay ocurrido en Bogotá el 7 de junio de 2025, quien había manifestado su intención de competir por la presidencia, marcó un precedente de violencia política para estas elecciones. Ante este escenario, la Unidad Nacional de Protección (UNP) reportó haber realizado la asignación de esquemas de seguridad con vehículos blindados y personal de protección para los candidatos.
En el departamento de Santander, aunque no se presentan los niveles de letalidad de zonas como el Cauca, el riesgo para las elecciones presidenciales se manifiesta en la capacidad de los grupos armados para condicionar el voto. La Defensoría del Pueblo proyecta que: "posiblemente pueden darse ejercicios de restricción a la posibilidad de hacer libremente proselitismo político por algunas de las candidaturas en la primera vuelta presidencial". Para una eventual segunda vuelta, el riesgo escalaría hacia ejercicios de estigmatización y polarización radical.
Además, existen antecedentes en otras regiones que sirven de advertencia para Santander y el resto del país. El informe de Mapas y factores de riesgo electoral de la MOE confirma que este es el caso del sur del país, dónde el grupo armado Comandos de la Frontera (CDF) manifestó la obligatoriedad de respaldar propuestas presidenciales alineadas con la continuidad de procesos de paz. Asimismo, en departamentos vecinos como el Cesar, existen alertas sobre una posible injerencia del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) mediante el apoyo económico a candidaturas presidenciales afines a sus intereses.
De esta forma, los organismos de vigilancia electoral coinciden en que las elecciones llevan consigo amenazas tradicionales, como la violencia y la presión de grupos armados, con riesgos emergentes asociados a la desinformación digital y el uso de Inteligencia Artificial. El 31 de mayo el reto del Estado no solo será garantizar la seguridad física de candidatos y votantes, sino también blindar la integridad del debate público y la transparencia del proceso.
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— MOE (@moecolombia) May 16, 2022




