Foto de portada: Facebook de Jean-Luc Mélenchon y Getty Images
Tras casi un mes de manifestaciones alrededor de todo el país, los estudiantes de los liceos franceses volvieron a salir a la calle el martes 13 de octubre, en su quinta jornada de huelga con la que tienen un objetivo en claro: demostrar su descontento con la respuesta que, hasta el momento, les había otorgado el gobierno ante sus demandas.
En una nación en la que la protesta también es cultura, las movilizaciones estudiantiles de este 2026 han sido unas de las más grandes que han ocurrido en los últimos años. Comenzaron el jueves 17 de septiembre, cuando el profesorado del Instituto Saint-Exupéryde Créteil, suspendió sus labores para denunciar la falta de docentes; y en horas de la tarde, se fueron sumando alumnos a la iniciativa, quienes la difundieron por redes sociales como Tik Tok. Para final de mes, ya eran 365 los institutos bloqueados en Francia de manera de protesta.
No solo estudiantes, sino también profesores y representantes de los demás sectores de la función pública, se manifiestan en contra de la falta de financiación por parte del gobierno, la cual dicen que se ve reflejada en el mal estado de las instituciones de múltiples liceos del país —cuyas estructuras se vieron claramente afectadas por las olas de calor que se presentaron durante la última temporada— así como en el reducido número de profesores en ejercicio.
De igual manera, los protestantes demandan un cambio en el sistema de acceso a la universidad llamado Parcoursup, por el que tienen que pasar miles de estudiantes al año a pesar de que sea considerado poco transparente, y una carga horaria más liviana para las jornadas de secundaria, las cuales, de acuerdo con la reforma del Ministerio de 2018-2019, suelen ir desde primeras horas de la mañana y extenderse hasta las 18:00 horas, incluyendo huecos horarios que resultan poco productivos para los alumnos.
Aunque el Ministro de Educación, Edouard Geffray, anunció la contratación de 3.000 profesores para cubrir la ausencia de maestros en las aulas de clase, los estudiantes rechazaron tal medida y la catalogaron abiertamente como “migajas”.
De acuerdo con las cifras de la organización intersindical de los estudiantes, unos 480.000 estudiantes salieron nuevamente el martes, para exigir un aumento mínimo de 10.000 euros en el presupuesto nacional destinado a los liceos; en París, una cabecera salió desde la Plaza de Italia y otra desde la Plaza del Ayuntamiento, mientras que, en departamentos más rezagados, como es el caso de Saint Denis, se ha contado con la presencia de la activista sueca Greta Thunberg, quien reconoció la solidaridad de los profesores con los estudiantes y sentenció al gobierno francés por su reacción ante las protestas.
Tens of thousands of people joined rallies across France on Tuesday to support protesting high school students demanding better conditions https://t.co/ZpMPiAuGHI ?️ Tear gas, water cannon used as Paris student rally ends in clashes https://t.co/Cn8RaiBDzv
— AFP News Agency (@AFP) October 14, 2026
Y es que, en términos de Laurent Nuñez, Ministrodel Interior, este movimiento ha sido “sin precedentes” en cuánto a la cantidad de liceos, alumnos —incluyendo menores de edad— y demás ciudadanos que han salido afectados. Para el siete de octubre, por ejemplo, se tenía registro de 215 estudiantes y 85 miembros del personal administrativo que resultaron heridos en las disputas con la policía, que recurrió a gas lacrimógeno para retener a los manifestantes; conflictos en los que la figura del alcalde de Saint Denis, Bally Bagayoko, terminó volviéndose viral en redes sociales —y un símbolo de la resistencia estudiantil— por defender a un grupo de alumnos ante policías.
Las manifestaciones, que se terminaron extendiendo desde París hasta las periferias de la nación europea, siguen generando miedo en cuánto a la posibilidad de que se terminan fusionando con las protestas en contra del alto costo de vida y con las movilizaciones por parte del Sindicatode la Confederación General del Trabajo, que ya estaban estipuladas para el 17 de octubre y el 5 de noviembre del presente año.
La problemática, y su potencial de escalar en términos de daños graves e impactos en la población, termina por hacer recordar, como el conocido estallido de mayo de1968, que marcó profundamente la historia francesa; o lo sucedido más recientemente, en 2006, cuando bloqueos en universidades y liceos, así como huelgas que a menudo resultaban en violencia, lograron que el Parlamento derogara una ley que flexibiliza las normas de contratación y despido para los menores de 26 años.




