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Una grave situación enfrenta la comunidad de la vereda San Gabriel, en Lebrija, Santander, donde más de 60 familias campesinas permanecen sin acceso a agua potable tras los deslizamientos provocados por la reciente ola invernal.
De acuerdo con Diego Alfredo López Porras, fiscal de la Junta de Acción Comunal, la emergencia ha impactado de manera directa a decenas de hogares que dependen completamente del acueducto veredal. “Son más de 60 familias las que están afectadas por la falta de acceso al agua potable”, señaló.
La denuncia fue dada a conocer a través de videos difundidos en redes sociales y plataformas digitales, en los que la abogada Marely Cely, expuso las condiciones del territorio, caracterizado por zonas montañosas y de difícil acceso, afectadas por derrumbes que comprometieron el sistema de abastecimiento de agua.
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Infraestructura colapsada
En el material audiovisual se evidencia que la represa del acueducto veredal, que normalmente almacena varios metros de agua, se encuentra completamente cubierta por lodo, tierra y escombros, lo que impide su funcionamiento. Además, el cuarto de máquinas encargado de bombear el agua hacia las viviendas presenta afectaciones que dificultan el suministro del recurso hídrico, agravando la emergencia para los habitantes.
Según explicó López Porras, los deslizamientos también dañaron la red de distribución: “hay tramos en las zonas bajas de la vereda que, como consecuencia del deslizamiento, perdieron la conexión”.
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Llamado urgente a las autoridades
Los videos difundidos muestran un daño considerable: el espacio donde antes se almacenaba el agua ahora luce seco, reflejando el impacto de la ola invernal en la infraestructura.
El líder comunitario aseguró que, hasta el momento, no han recibido atención directa por parte de la administración municipal. “No hemos recibido una atención directa por parte de la Alcaldía, aunque hay compromisos de gestionar apoyo con el Ejército Nacional para habilitar el acceso a la bocatoma y retirar el material que bloquea el sistema”, indicó.
Asimismo, hizo un llamado urgente para acelerar las labores de recuperación: “lo urgente ahorita es limpiar la bocatoma, poder bombear, tratar el agua y reconectar a las familias que quedaron desconectadas”.
Riesgo eléctrico agrava la emergencia
A la crisis por la falta de agua se suma una nueva preocupación: el riesgo de pérdida del suministro eléctrico en la zona. Según informó López Porras, la comunidad ya reportó la situación ante la Electrificadora de Santander, debido a un poste que abastece de energía a la bomba de la bocatoma y que presenta inestabilidad por los deslizamientos.
“Hay un poste que se está yendo por la montaña como consecuencia de los derrumbes, y es el que surte de energía la bomba del acueducto”, advirtió.
De acuerdo con el reporte comunitario, la caída de esta estructura no solo impediría el funcionamiento del sistema de bombeo, sino que dejaría sin electricidad a la vereda.“Esta intervención es urgente porque no solamente desconectaría la bomba de la bocatoma, sino que dejaría sin energía nuevamente la vereda”, explicó.
El caso fue radicado ante la empresa prestadora del servicio bajo el reporte No. 69900891 y el evento No. 6260154053, en los que se detalla el daño en el poste del acueducto.
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Denuncian abandono institucional
La situación también evidencia una problemática estructural en zonas rurales, relacionada con el acceso limitado a servicios básicos. Según lo expuesto por la comunidad, esta emergencia refleja la falta de atención estatal y la vulneración del derecho al agua potable y al saneamiento básico.
Además, López Porras advirtió sobre las consecuencias sociales de la crisis: “Hay familias que se han tenido que desplazar porque dependían completamente del agua”.
Mientras tanto, las familias de la vereda San Gabriel intentan abastecerse por sus propios medios, aunque enfrentan dificultades para conseguir insumos como cloro o alumbre debido al mal estado de las vías. “Traer materiales y personal es muy difícil por las condiciones de riesgo y la incomunicación”, agregó el vocero comunitario.
La comunidad continúa a la espera de una pronta respuesta que permita restablecer el servicio y evitar que la emergencia se agrave aún más.




