Fotos portada: @DeporPereiraFC
El capitán del Deportivo Pereira dejó el fútbol en segundo plano y se convirtió en uno de los rostros de la solidaridad tras el terremoto que golpeó al país.
Colombia atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. El terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto golpeó con fuerza a diferentes regiones del país, entre ellas Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca, dejando personas damnificadas, heridas, desaparecidas y víctimas mortales.
Ante la emergencia, el fútbol profesional colombiano pasó a un segundo plano. Las competencias fueron aplazadas y clubes, futbolistas, hinchas y ciudadanos se unieron a las campañas de ayuda y a los diferentes puntos de acopio habilitados para recolectar alimentos, agua, medicamentos y otros elementos destinados a las comunidades afectadas.
En el fútbol, un MVP suele ser el jugador que marca la diferencia con goles, asistencias, atajadas o actuaciones determinantes. Sin embargo, esta vez el reconocimiento no se gana dentro de una cancha.Walmer Pacheco se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la solidaridad del fútbol colombiano.
El lateral derecho, de 31 años, llegó al Deportivo Pereira en 2024 después de superar los 100 partidos con Junior de Barranquilla, club con el que además consiguió un título. En el conjunto matecaña, rápidamente se convirtió en una pieza importante de la defensa y, con el paso del tiempo asumió la capitanía y el liderazgo de un equipo que atraviesa dificultades deportivas y económicas.
La situación del Pereira contrasta con el pasado reciente de la institución. Hace apenas tres años, el equipo disputaba los cuartos de final de la Copa Libertadores pero hoy enfrenta un panorama mucho más complejo, marcado por una plantilla limitada, una racha de resultados adversos y la posibilidad de una suspensión del reconocimiento deportivo.
Fue lejos de la cancha donde Pacheco volvió a demostrar su liderazgo
El terremoto sorprendió al Deportivo Pereira mientras se encontraba concentrado en Barranquilla para enfrentar a Junior, precisamente el antiguo club de Pacheco. Con el fútbol detenido por la emergencia, el capitán y varios de sus compañeros decidieron regresar a Pereira para ayudar directamente a las comunidades afectadas.
Pacheco se puso los guantes, ayudó a remover escombros y acompañó las labores de atención a los damnificados. También participó en la coordinación de vehículos con provisiones y utilizó su propia camioneta para transportar y distribuir insumos en hospitales.
Su actuación se sumó a la respuesta solidaria de diferentes instituciones del fútbol colombiano.Clubes como América de Cali, Deportivo Cali, Santa Fe y Millonarios dejaron temporalmente de lado sus rivalidades para unirse en campañas de ayuda. Los colores y las diferencias quedaron en segundo plano frente a una emergencia que afectó a miles de colombianos.
El gesto también llegó a Santander, pues el sábado 15 de agosto, Atlético Bucaramanga convocó una jornada de donación en el Centro Comercial La Florida, donde se recolectaron cerca de 12 toneladas de insumos para los damnificados.

Foto: @bucaramangaoficial
En medio de este panorama, Pacheco entendió que ser capitán no consiste únicamente en portar un brazalete o liderar a un equipo durante 90 minutos. También significa aparecer cuando más se necesita, poner el nombre y los recursos propios al servicio de los demás y representar a una institución más allá de los resultados deportivos.Por eso, si esta tragedia tuviera un partido y existiera un premio al jugador más valioso, Walmer Pacheco tendría argumentos de sobra para quedarse con el MVP.
Porque esta vez no hubo goles, asistencias ni trofeos. Hubo solidaridad.
Y para el Deportivo Pereira, su capitán ya no solo representa liderazgo dentro de la cancha: también empieza a construir, con acciones, el camino para convertirse en ídolo fuera de ella.




