Foto portada: @lapcfutboleria
El King Power Stadium fue escenario de una jornada que quedará marcada como una de las más dolorosas en la historia reciente del club. El empate 2-2 frente al Hull City no solo selló un resultado más en la temporada, sino que confirmó el descenso del Leicester City a la League One, la tercera categoría del fútbol inglés.
La escena contrasta de manera contundente con la imagen que el mundo del fútbol conserva de este equipo hace apenas diez años. En 2016, el Leicester se coronó campeón de la Premier League en lo que muchos consideran uno de los mayores milagros deportivos de la era moderna. Las casas de apuestas daban al Leicester una probabilidad de 5000 a 1 de ser campeón, reflejando lo inesperado de aquella hazaña.

El Leicester City descendió a la League One tras empatar 2-2 frente al Hull City. (Foto: @ESPN_CENAM)
Aquel equipo, dirigido por el italiano Claudio Ranieri, construyó su historia desde la sencillez y la convicción. Bajo su mando, el objetivo inicial era evitar el descenso, pero la realidad superó cualquier expectativa.
En el arco, Kasper Schmeichel aportaba seguridad; en defensa, el liderazgo de Wes Morgan era inquebrantable. El mediocampo combinaba equilibrio y despliegue con Danny Drinkwater y N'Golo Kanté, mientras que en ataque la velocidad y contundencia de Riyad Mahrez y Jamie Vardy desarmaban a cualquier rival. Mahrez firmó 17 goles y Vardy 24, cifras que cimentaron una campaña inolvidable.
La mística de ese plantel también se construyó con detalles que hoy parecen irrepetibles: Ranieri premiaba a sus jugadores con pizza cada vez que lograban mantener la portería en cero, un gesto que reflejaba la cercanía y el espíritu de grupo que impulsó al equipo hacia la gloria.
Una década después, el panorama es radicalmente distinto. En la presente temporada del EFL Championship, el Leicester acumuló 42 puntos tras una campaña irregular, marcada por 18 derrotas, 15 empates y apenas 11 victorias.
A esto se sumó una sanción de seis puntos impuesta por la Football Association debido a problemas financieros, una penalización que terminó siendo determinante en la caída. Sin ese castigo, el desenlace pudo haber sido diferente.
El descenso no solo representa un golpe deportivo, sino también institucional. El club pasa a integrar una lista reducida y poco deseada: es el segundo campeón de la Premier League que termina cayendo hasta la tercera división, tras lo ocurrido con el Blackburn Rovers, campeón en 1995 y descendido a League One en 2017.
El Leicester City encarna hoy la fragilidad del éxito en el fútbol moderno. En apenas diez años, pasó de protagonizar el cuento de hadas más extraordinario del deporte a enfrentar la crudeza de un nuevo comienzo desde abajo. Una década que, como dicen, pasó demasiado rápido.
Following confirmation of Leicester City’s relegation to League One, Chairman Aiyawatt Srivaddhanaprabha has issued the following statement:
— Leicester City (@LCFC) April 21, 2026
To our fans,
Relegation to League One is now confirmed. As Chairman, that responsibility sits with me. There are no excuses.
We have…pic.twitter.com/rKzmniJ34G




