Foto de portada: @cesaralo
El sábado 22 de agosto se disputó el partido entre Santa Fe y América de Cali, en el Estadio Nemesio Camacho El Campín; más allá del opaco 0-0, el encuentro se hizo llamativo por los disturbios entre las hinchadas, las cuales retrasaron el partido y pusieron como tema de conversación las medidas de seguridad, ante la creciente ola de incidentes presentados durante el año.
La situación ocurrió por un presunto intento de robo de una bandera de Santa Fe, generando agresiones de las barras bravas en la tribuna norte. La provocación detuvo el juego sobre el minuto 33, posteriormente los hinchas invadieron el terreno de juego, algunos portaban cuchillos y navajas.
Tras la intervención de la Policía Metropolitana de Bogotá con unidades antidisturbios y gases lacrimógenos para dispersar a los invasores, el partido se reanudó; decisión que ha sido criticada entre los fanáticos. César Augusto Londoño, comentarista y periodista deportivo, subió un video a sus redes sociales donde indicó “el partido por supuesto no mereció reanudarse, había que identificar a los culpables y sancionarlos con severidad, pero no se debió seguir jugando”.
Horas después del compromiso por la Liga BetPlay, el América de Cali publicó un comunicado en el que rechazan de manera categórica los hechos de violencia. Además de hacer un llamado a la reflexión y el comportamiento responsable, dejando claro que el fútbol debe ser un espacio de encuentro, convivencia y sana competencia.
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, compartió a través de un vídeo en sus redes sociales, que “esto no puede quedar así, no vamos a permitir que el estadio se convierta en un escenario de violencia, tiene que ser un escenario de fútbol, de fiesta, de familia, no de agresión”.
Otros disturbios presentados durante 2026
Estos hechos se han vuelto recurrentes en el Fútbol Profesional Colombiano, lo que tiene en tela de juicio los procedimientos de la Dimayor y sus medidas de seguridad.
El primer campanazo de alerta para las autoridades se presentó en enero, cuando se enfrentaron Deportivo Cúcuta contra el Atlético Bucaramanga el 27 de ese mes; un hincha del Bucaramanga muerto, cinco personas heridas y daños a locales comerciales situados a las afueras del Estadio General Santander fue el saldo luego de enfrentamientos fuera del recinto tras la finalización del encuentro.
Otro caso reportado fue el del duelo Independiente Medellín vs Junior de Barranquilla el 19 de marzo en el Estadio Atanasio Girardot, un partido marcado por peleas en las tribunas en los últimos minutos del partido.
Otra situación reciente fue en el partido de Atlético Nacional vs Jaguares del pasado 2 de agosto, el encuentro se detuvo por enfrentamientos entre aficionados del conjunto verdolaga en la tribuna; tras los hechos, la Comisión Disciplinaria de la Dimayor estableció la suspensión parcial de tribunas y multas de más de 14 millones de pesos para cada equipo.
De igual manera, estos hechos se presentaron durante el segundo semestre de 2025, en partidos como Junior vs Atlético Bucaramanga del 18 de agosto, Independiente Medellín vs Atlético Nacional del 17 de diciembre y Deportes Quindío vs Atlético Nacional el 3 de septiembre, este último con riñas a las afueras del Estadio Centenario de Armenia previo al partido.
Debido a los hechos presentados el 22 de agosto, la División Mayor del Fútbol Colombiano publicó un comunicado en el que informó “la Comisión de Fútbol de Bogotá decidió no aprobar los partidos solicitados por el club América de Cali para oficiar como local en dicho escenario”. Esto produjo reprogramaciones en el calendario y que el conjunto escarlata siga en búsqueda de un estadio para disputar sus partidos de local, debido al terremoto del 10 de agosto que afectó al Estadio Pascual Guerrero.
Este hecho no es aislado, es algo que se ha repetido durante muchos años y ha llevado al Fútbol Profesional Colombiano a convertirse en un lugar donde los asistentes no cuentan con garantías de seguridad.




