Veintisiete años, más de dos décadas, tuvieron que pasar para que Bucaramanga, una ciudad con más de 600.000 habitantes, volviera a ver ante los ojos no solo de los mismos bumangueses, sino del país y de todo un continente, al equipo de la región disputar el máximo torneo a nivel de clubes de Sudamérica: la famosa Gloria Eterna, la CONMEBOL Libertadores.